Desde Valparaíso, 4HA Games Studio lleva a Tokyo Game Show 2026 una aventura que combina exploración, sigilo y arte hecho a mano con una historia sobre la memoria, el abandono y la necesidad de volver a encontrar aquello que creíamos perdido.
Hay ciudades que parecen estar hechas para contar historias. Valparaíso es una de ellas.
- Una historia que comenzó pensando en las abuelas
- Una ciudad perdida entre pasado y presente
- Valparaíso entre Final Fantasy VII, Silent Hill y el “chatarraPunk”
- La memoria como camino para salir de la Bruma
- Hacer videojuegos con las manos
- De Valparaíso al mundo
- Una historia chilena que no necesita pedir permiso para imaginar
Sus cerros, escaleras, casas superpuestas, calles que se pierden entre la niebla y una arquitectura marcada por el paso del tiempo han alimentado durante décadas todo tipo de relatos. Para 4HA Games Studio, estudio de la Región de Valparaíso, esa ciudad no es solamente el escenario de su próximo videojuego: es parte fundamental de su identidad.
Así nace Bruma, un metroidvania de exploración 2D dibujado a mano que pone al jugador en las patas de Luna, una gata que recorre una ciudad abandonada por los humanos mientras busca a su antigua amiga: una anciana que ha perdido sus recuerdos.

La premisa puede parecer sencilla, pero detrás de ella existe una historia construida alrededor de temas como la soledad, el envejecimiento, la memoria y la sensación de haber sido dejado atrás.
Y quizás por eso, entre la niebla que cubre la ciudad y los recuerdos que Luna intenta recuperar, Bruma termina hablando también de nosotros.
Una historia que comenzó pensando en las abuelas
Antes de convertirse en videojuego, Bruma nació con otra forma.
El equipo imaginaba una película animada protagonizada por una anciana que vivía en un Valparaíso futurista. En aquella primera versión, la mujer intentaba proteger sus recuerdos de una empresa que obligaba a las personas mayores a entregarlos.
Con el tiempo, la historia comenzó a cambiar.
Amanda y Sebastián, provenientes del mundo del cine y la animación, y Álvaro, con experiencia previa en el desarrollo de videojuegos para móviles, encontraron una nueva posibilidad cuando descubrieron que aquella historia funcionaba especialmente bien desde la perspectiva de una gata.
Así apareció Luna.
“La historia original es de una anciana humana, que vive en un Valparaíso del futuro, intentando proteger sus memorias.”
Pero el cambio de perspectiva transformó también la naturaleza del proyecto. La ciencia ficción comenzó a mezclarse con la fantasía y el realismo mágico, mientras la exploración de una ciudad abandonada adquiría una nueva dimensión al ser observada desde los ojos de un animal.
Luna no solamente busca a su amiga. También debe recorrer una ciudad que ha cambiado completamente después de la desaparición de los humanos, ahora habitada por diferentes clanes de animales callejeros.
Y, como cualquier buen gato, tendrá que hacerlo utilizando aquello que mejor sabe hacer: curiosear, esconderse, moverse con agilidad y encontrar caminos donde aparentemente no los hay.
Una ciudad perdida entre pasado y presente
La ciudad de Bruma está cubierta por una misteriosa niebla que da nombre al proyecto.
Dentro de ella, las memorias pueden manifestarse y Luna puede entrar en contacto con fragmentos del pasado. Esto convierte a los recuerdos en algo más que un elemento narrativo: son también una herramienta para descubrir la ciudad y comprender qué ocurrió con ella.
El jugador tendrá que recorrer calles, techos, quebradas y ruinas subterráneas mientras descubre diferentes caminos y secretos.
La propia estructura de Valparaíso resulta especialmente apropiada para un metroidvania.
Una ciudad construida sobre cerros ya posee múltiples niveles, recorridos y conexiones. Para Luna, los techos de las casas se convierten en otra capa de exploración que se conecta con las calles y los espacios subterráneos.
Pero existe otra particularidad.
Algunos lugares pueden ser recorridos tanto en el presente como a través de sus memorias.
De esta manera, explorar no consiste solamente en avanzar hacia una nueva zona. También significa reconstruir poco a poco aquello que sucedió allí.
La historia de la anciana, la historia de la ciudad y el destino de quienes alguna vez la habitaron se encuentran escondidos en esos recuerdos.
Valparaíso entre Final Fantasy VII, Silent Hill y el “chatarraPunk”

Para el equipo de 4HA, la relación con Valparaíso comenzó mucho antes de Bruma.
Álvaro cuenta que, desde pequeño, imaginaba la ciudad dentro de mundos de fantasía. Incluso recuerda cómo al jugar Final Fantasy VII, podía transformar mentalmente Valparaíso en Midgar, encontrando similitudes entre sus metales, tuberías, calles y construcciones.
La niebla llevaba esas asociaciones hacia otro lugar.
Los mitos de la ciudad se mezclaban con la atmósfera de Silent Hill, dando origen a historias, dibujos y cómics que terminaron alimentando el universo del videojuego.
El resultado no pretende ser una reproducción literal de Valparaíso.
Es una interpretación.
Una versión futurista, abandonada y reconstruida a partir de los recuerdos y referentes del equipo.
Ellos mismos describen esta mezcla como una especie de “chatarraPunk”.
Y allí aparece una de las características más interesantes de Bruma: la ciudad no permanece estática.
Al principio, el mundo puede parecer postapocalíptico. Ruinas, abandono y una ciudad que alguna vez perteneció a los humanos.
Pero mientras Luna avanza, aparecen nuevas formas de vida.
Los animales callejeros han hecho suyo aquel espacio y comienzan a construir una nueva manera de habitarlo. Lo que inicialmente parece una ciudad muerta empieza a transformarse en algo diferente, acercándose progresivamente a una mirada Solarpunk, donde la naturaleza y las ruinas no representan necesariamente el final de una civilización, sino la posibilidad de construir algo nuevo.
Es una transformación que también está relacionada con la protagonista humana.
La anciana observa su ciudad desde el abandono y el fracaso. Las memorias que Luna recupera, sin embargo, pueden cambiar esa percepción.
La soledad no necesariamente tiene que significar abandono.
La memoria como camino para salir de la Bruma
La memoria es el corazón de la propuesta.
Luna vivía junto a su amiga humana en una humilde casa en los cerros de Valparaíso. Cuando la anciana se pierde detrás de la Bruma, la gata comienza un viaje para encontrar las memorias necesarias para hacerla recordar.
Pero esas memorias también permiten descubrir la historia de la ciudad.
Son fragmentos que aparecen como fantasmas en distintos rincones y que el jugador debe encontrar a través de la exploración.
4HA busca que la curiosidad sea una parte fundamental de la experiencia.
No solamente avanzar, desbloquear habilidades o encontrar objetos, sino detenerse a observar.
Preguntarse qué ocurrió.
Por qué una zona está abandonada.
Quién vivió allí.
Qué sucedió con la ciudad.
Y qué relación existe entre todos esos recuerdos.
En ese sentido, Bruma utiliza el metroidvania como una forma de contar su historia, haciendo que la exploración y la narrativa estén estrechamente relacionadas.
Hacer videojuegos con las manos
Otro de los elementos que define a Bruma es su apartado visual.
El juego está dibujado a mano, una decisión que no responde únicamente a una búsqueda estética, sino a la propia trayectoria de sus creadores.
Antes de desarrollar videojuegos, parte del equipo ya trabajaba en animación e ilustración. Para ellos, encontrar una identidad propia siempre había sido más importante que adaptarse a una fórmula determinada por el mercado.
Esa filosofía llegó directamente a Bruma.
En una industria donde las herramientas automatizadas tienen cada vez mayor presencia, 4HA considera que mantener el trabajo artesanal también es una declaración sobre quién está detrás de una obra.
“Es muy importante para nosotros que la gente sienta que al jugar Bruma, está explorando algo que fue hecho por personas.”
Para el estudio, dibujar a mano no es simplemente una estrategia para diferenciarse.
También es parte del placer de crear.
La intención es que el jugador pueda sentir que detrás del mundo que está recorriendo existe una identidad humana, con decisiones, obsesiones, referencias y una forma particular de mirar el mundo.
De Valparaíso al mundo
Llevar un proyecto desde una región chilena hacia escenarios internacionales tampoco ha sido un camino sencillo.
Para 4HA, participar en eventos como Gamescom, GDC y otras instancias internacionales ha significado aprender sobre producción, financiamiento, presupuestos, publishers y las distintas etapas necesarias para llevar un videojuego desde su desarrollo hasta su lanzamiento.
Pero también ha servido para comprender que desarrollar desde Latinoamérica implica enfrentarse a circunstancias diferentes.
Los presupuestos, los tiempos y las posibilidades de financiamiento no necesariamente funcionan de la misma manera que en otros mercados, y muchas de esas particularidades solamente se comprenden al conversar directamente con otros desarrolladores que atraviesan situaciones similares.
En el caso de Bruma, el estudio comenzó a validar el proyecto públicamente a finales del año pasado mediante su demo y página de Steam.
Desde entonces, el proyecto ha conseguido una campaña de Kickstarter financiada por la comunidad, más de 10.000 wishlists en Steam, además de reconocimientos internacionales como Best Art en Game Connection y Best Indie Pitch en Gamescom, según información proporcionada por el estudio.
Ahora, Tokyo Game Show representa una nueva oportunidad para fortalecer los contactos internacionales que comenzaron a construir durante su participación anterior en el evento.
Japón es particularmente relevante para el equipo debido a la afinidad que encuentran entre Bruma y diferentes referentes de su cultura visual y narrativa.
El estudio también apunta a generar alianzas con publishers y creadores de contenido que puedan ayudarles a desarrollar una estrategia de publicación para el mercado japonés.
Y sí, hay otro pequeño detalle que podría jugar a su favor:
Bruma es un videojuego donde controlamos a una gata.
En Japón, eso nunca está de más.
Una historia chilena que no necesita pedir permiso para imaginar
Quizás uno de los aspectos más interesantes de Bruma no sea únicamente su propuesta jugable, sino la conversación que 4HA quiere abrir alrededor de ella.
El estudio considera importante que los desarrolladores se permitan utilizar las ciudades que conocen como espacios de ficción sin sentirse obligados a reproducir una determinada idea de identidad.
Valparaíso puede ser muchas cosas.
Puede ser una ciudad real, una ciudad futurista, una ciudad postapocalíptica, un escenario de fantasía o incluso una ciudad habitada por gatos.
No existe una única forma de representarla.
Desde esa perspectiva, Bruma funciona también como una invitación a imaginar.
A mirar nuevamente los lugares que habitamos y preguntarnos qué historias podrían esconder.
Porque las ciudades cambian.
Las personas también.
Y los recuerdos pueden cambiar la manera en que entendemos ambas cosas.
Quizás esa sea, finalmente, la razón por la que Bruma utiliza una niebla como elemento central.
La Bruma puede esconder.
Puede confundir.
Puede hacernos perder el camino.
Pero también puede obligarnos a detenernos, mirar con más atención y recuperar aquello que creíamos perdido.
Y mientras Luna avanza entre tejados, calles, ruinas y memorias, la pregunta deja de ser solamente dónde está su amiga.
La pregunta pasa a ser qué queda de nosotros cuando una ciudad, una persona o un recuerdo comienza a desaparecer.
Bruma se encuentra actualmente en desarrollo para PC y Xbox Series.
Puedes conocer más sobre el proyecto y seguir su desarrollo a través de su página de Steam y sus canales oficiales.

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