Análisis – City States: Medieval – Pc

Belmont Valentine Café Dragón
Habitante de Kamurocho al servicio del oficial Bradford. Me muevo por casillas, me equipo materias según mi clase y en mi tiempo libre busco reliquias. Hice...

City States: Medieval — Entre la estrategia y la gestión, sin terminar de decidirse

La vida durante la Edad Media probablemente tuvo muy poco de sencilla, muchos juegos nos han mostrado los horrores a los que estabas sometido dependiendo de qué clase te toque. Entre guerras, enfermedades, bandidos y ciudades constantemente amenazadas, sobrevivir como campesino ya debía ser una tarea complicada. Pero, ¿Qué ocurría al otro lado de la moneda? ¿Cómo era la vida de aquellos señores que debían administrar territorios, mantener sus ciudades y, cuando era necesario, enviar ejércitos a la guerra?

Esa es precisamente la perspectiva que busca ofrecer City States: Medieval, de Reverie World Studios y distribuído por indie.io un título que combina construcción de ciudades, gestión de recursos, comercio y estrategia militar dentro de un mundo medieval en constante movimiento.

A primera vista, puede recordar a juegos como Total War: tendremos que desarrollar nuestros asentamientos, formar ejércitos, investigar nuevas tecnologías y expandir nuestro territorio. Sin embargo, City States: Medieval intenta añadir una cantidad considerable de sistemas alrededor de esa fórmula, haciendo que la administración de nuestros dominios tenga un peso importante en la partida.

Al iniciar una campaña, las opciones disponibles todavía son bastante limitadas, pudiendo elegir entre uno o tres señores dependiendo del escenario. El personaje seleccionado determinará buena parte del camino que seguiremos y de la historia que iremos descubriendo. Si es nuestra primera partida, recomiendo encarecidamente comenzar con el tutorial. Hay bastantes sistemas que aprender y, aunque algunos resultan intuitivos, otros pueden pasar fácilmente desapercibidos.

Una vez comenzamos, tendremos bajo nuestro control una ciudad, una aldea y un ejército. Nuestra primera preocupación será conseguir los recursos necesarios para hacer crecer nuestro territorio.

Las ciudades funcionan como uno de los principales pilares de la experiencia. Desde ellas podremos construir edificios destinados a producir piedra, madera, plata, alimentos y otros recursos necesarios para mantener y ampliar nuestros dominios. También podremos levantar instalaciones militares y comerciales, aunque el juego ofrece una alternativa bastante interesante para quienes quieran involucrarse directamente en la construcción.

Cuando nuestro líder se encuentra en una ciudad, podemos entrar físicamente en ella y encargarnos de la construcción. En lugar de simplemente seleccionar un edificio desde un menú, podremos observar el espacio disponible y decidir dónde colocarlo para aprovechar mejor el terreno. Además, los campesinos tienen un papel fundamental en este proceso, ya que son los encargados de producir buena parte de los recursos que necesitaremos.

Este sistema resulta interesante porque permite acelerar determinados proyectos y tener un control mucho más directo sobre el crecimiento de nuestros asentamientos. El problema es que nuestro tiempo de intervención es limitado. Cada mes contamos con una cantidad determinada de tiempo que tendremos que repartir entre las diferentes ciudades y aldeas, por lo que decidir dónde invertirlo se convierte en otra pequeña capa de gestión.

Y precisamente porque el tiempo es tan importante, aquí no encontraremos un sistema de turnos tradicional. Todo ocurre en tiempo real y nuestras decisiones tienen consecuencias mientras estamos actuando. Esto se vuelve especialmente importante cuando comenzamos a mover nuestros ejércitos.

Un desplazamiento mal calculado puede terminar colocándonos en una situación muy complicada, especialmente si nos vemos involucrados en un combate naval o en una batalla para la que no estábamos preparados. La planificación previa es fundamental, ya que no siempre tendremos la posibilidad de corregir un error una vez que el ejército está en movimiento.

Las batallas, por supuesto, no dependen únicamente del tamaño de nuestro ejército. La composición de las tropas también es importante. Combinar correctamente unidades cuerpo a cuerpo, tropas a distancia y máquinas de asedio puede marcar la diferencia entre conquistar una ciudad o terminar perdiendo buena parte de nuestras fuerzas.

Sin embargo, conseguir las unidades más avanzadas requiere investigación.

El sistema tecnológico es otro de los pilares de City States: Medieval. A medida que avancemos podremos desbloquear nuevas unidades y edificios, pero elegir qué investigar primero no siempre será sencillo. No basta con disponer de dinero y esperar el tiempo necesario: también necesitaremos determinados materiales comerciales.

Y aquí entra en juego uno de los aspectos que más peso tiene dentro de la propuesta: el comercio.

Nuestros dominios no serán autosuficientes, por lo que tendremos que relacionarnos con otras ciudades para conseguir determinados materiales. Podemos construir edificios comerciales que nos permitan generar recursos, pero también será necesario desplazarnos hasta otros territorios y comprar aquello que necesitamos.

Esto crea una dinámica interesante. En determinados momentos tendremos que decidir si nuestros recursos deben destinarse a mantener contenta a nuestra población, acelerar el crecimiento de una ciudad, desarrollar nuestro ejército o conseguir los materiales necesarios para continuar investigando. No siempre podremos tenerlo todo, y aprender qué comprar y cuándo hacerlo es una parte importante de la experiencia.

Nuestro señor también tiene un protagonismo considerable. A diferencia de otros títulos donde el personaje principal puede sentirse como un simple añadido, aquí su presencia resulta bastante importante. Llevarlo a otra ciudad puede mejorar nuestras posibilidades durante las negociaciones, pero su función más importante aparece en el campo de batalla.

Si nuestro héroe no está presente durante un combate, perdemos la posibilidad de controlar directamente nuestras tropas. En esas situaciones, tendremos que confiar en que el ejército sea capaz de defenderse por sí mismo, algo que puede convertir un enfrentamiento aparentemente sencillo en una situación bastante peligrosa.

En el apartado audiovisual es donde probablemente encontramos una de las partes menos destacables del juego. Los gráficos son bastante toscos y, en determinadas situaciones, presentan una apariencia apagada que no consigue transmitir todo el atractivo que podría tener un mundo medieval. El apartado sonoro, en cambio, cumple mejor su función. Las melodías y, especialmente, los efectos de las batallas ayudan a crear una ambientación más convincente, con espadas, flechas y otros sonidos que aportan algo más de vida a los enfrentamientos.

Una propuesta que queda a medio camino

El principal problema que encontré en City States: Medieval no está tanto en la cantidad de sistemas que ofrece, sino en cómo termina encajando todo el conjunto.

El juego intenta ser, al mismo tiempo, un título de estrategia y uno de gestión. Tenemos ciudades que administrar, recursos que conseguir, tecnologías que investigar, comercio que controlar, ejércitos que mover y batallas que librar. Sobre el papel, la combinación resulta atractiva.

Sin embargo, durante la experiencia tuve constantemente la sensación de que se queda a medio camino de ambas propuestas.

Como juego de gestión, hay sistemas interesantes, especialmente la construcción directa, la distribución del tiempo y el comercio, pero no llegan a tener la profundidad suficiente como para convertir la administración de nuestro territorio en el núcleo absoluto de la experiencia.

Y como juego de estrategia militar ocurre algo parecido. La composición de los ejércitos, la investigación y el posicionamiento son importantes, pero tampoco alcanzan el nivel de profundidad que podríamos esperar de un título centrado principalmente en la estrategia.

Cabe destacar que el aspecto político tiende a centrarse más en obtener acuerdos en general, por lo que tampoco es algo especialmente profundo, pero si deja ver que al mezclar todos los sistemas, es como aprender un poco de todo sin entrar demasiado, lo que puede resultar innecesariamente complejo por no tomar un camino específico.

Esto no significa que ninguno de los dos aspectos principales funcione. De hecho, la combinación puede resultar entretenida precisamente porque constantemente estamos alternando entre ellos. El problema es que, en ocasiones, parece que City States: Medieval quiere ofrecer demasiadas cosas sin terminar de profundizar completamente en ninguna.

Aun así, hay una propuesta interesante debajo de todo esto. La posibilidad de administrar una ciudad, negociar recursos con otros territorios, desarrollar nuestro ejército y posteriormente utilizarlo para conquistar nuevas tierras genera una sensación de progreso satisfactoria. Hay suficientes sistemas como para mantenernos ocupados y diferentes caminos que podemos tomar dependiendo de las necesidades de nuestra campaña.

City States: Medieval es, en definitiva, un juego entretenido que presenta una combinación particular de gestión y estrategia. No consigue alcanzar la profundidad de los grandes exponentes de ninguno de los dos géneros, pero ofrece suficientes herramientas y sistemas para que quienes disfruten administrando recursos, desarrollando ciudades y llevando ejércitos por un mapa medieval encuentren aquí una experiencia entretenida y a bajo costo.

Su apartado gráfico puede resultar poco atractivo y su mezcla de géneros deja la sensación de que podría haber profundizado mucho más en determinados aspectos. Sin embargo, detrás de esas limitaciones hay una propuesta con buenas ideas y una cantidad considerable de sistemas para experimentar.

Quizás el mayor problema de City States: Medieval sea, precisamente, que uno termina pensando en todo lo que podría haber llegado a ser si hubiese decidido apostar completamente por uno de sus dos caminos: la gestión profunda de un señorío o la estrategia militar. Tal como está planteado, se queda en un punto intermedio entre ambos, aunque no por ello deja de ser una experiencia que puede resultar entretenida para quienes quieran ponerse en la piel de un señor medieval y descubrir si tienen lo necesario para mantener su territorio en pie.

Cabe destacar que el juego al día de la fecha aún presenta algunos bugs y erratas en el idioma español, pero sigue siendo perfectamente jugable.

Mi sugerencia para el usuario es que primero o pruebe la demo, o vea el gameplay subido a la web oficial de Steam, ya con eso sabrá si le gusta o no. Lo que ves es lo que jugarás, ni más ni menos.

A considerar

Este videojuego no busca ser una opción universal, sino que presenta una propuesta única que, si bien puede encajar perfectamente con ciertos gustos, no es para todos. Ofrece mecánicas, estilo visual o precio que responden a un grupo específico de jugadores. Si te atrae cierto género y sabes lo que te gusta en un juego, podría ser una experiencia realmente gratificante. Sin embargo, si prefieres opciones más convencionales, tal vez debas evaluarlo detenidamente antes de decidirte.

Sujeto a evaluación

Puntos destacados

core workout
body strenght
cardio workout

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Habitante de Kamurocho al servicio del oficial Bradford. Me muevo por casillas, me equipo materias según mi clase y en mi tiempo libre busco reliquias. Hice 5 runs en Persona 5 y siempre terminé con Futaba.
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