Dragons Dogma, el claro ejemplo de una gema escondida del gaming

RagnarQuest Café Dragón
"Soy solo un hombre, aficionado a los RPGs de todas las épocas, tratando de hacer lo correcto en un mundo lleno de sectarios del gorrito verde."

Ante el lanzamiento, tremendamente esperado, de su segunda entrega, me entraron ganas de revisitar, en su totalidad, la primera iteración de esta, ahora, fantástica saga del mundo del RPG. Con su mundo tan apegado en la realidad en sus diseños y tan fantástico en su imaginario, quede nuevamente encantado. En lo que es, sin lugar a dudas, una de las mayores aventuras dentro, no solo del género, si no, del gaming en general.

Dragons dogma fue lanzado allá por el 22 de mayo del 2012 para Xbox 360 y Playstation 3 y género opiniones diversas. Algunos lo amaron, otros lo tildaron de juego de acción de fantasía genérico, pero… ¿Por qué?.

Dragons Dogma nos sitúa en el bellísimo, pero peligroso reino de Gransys, donde cada cierto tiempo, un temible dragón aparece para aterrorizar al reino, pidiendo tributo para aplacar su ira, hasta que algún valiente héroe lo derrota, y luego de un breve periodo de paz, el círculo se repite. Nosotros comenzamos como un simple aldeano en una pequeña aldea pesquera y ante la aparición del nuevo dragón, intentamos, torpemente, detenerlo.

Este nos derrota fácilmente, pero reconoce nuestra valía por lo que procede a… arrancarnos el corazón y devorarlo.

Pese al horrible suceso, seguimos con vida, y recordando las palabras de Grigori, el dragón, deberemos ir a buscarlo para recuperar lo que se nos ha arrebatado, sabiendo, muy en el fondo, que no solo habla nuestro corazón y cayendo en la cuenta, de que deberemos ser nosotros quienes tendremos que dar fin a la temible bestia en este ciclo.

Esa es la premisa que da inicio a esta aventura, que si bien es sencilla, alberga, en mi opinión, el mejor elemento impulsor de cualquier aventura, el misterio.

¿Por qué seguimos vivos si no tenemos corazón? ¿Qué vio en nosotros el dragón, más allá de un arrojo y valentía desinteresada como para proponernos ir por el? ¿Es siempre el dragón el que elige a su contendiente?

Estas y más interrogantes nos mantendrán al filo de la navaja durante todo el juego, y aunque lamentablemente, considero que no se manejó, narrativamente, de la mejor manera, es cierto que lo que se nos va develando de la historia, es interesante.

Ahora, donde destaca realmente Dragons Dogma, es indudablemente, en su jugabilidad.

En su momento se dijo que este videojuego era el resultado de mezclar mecánicas de Dark Souls, Monster Hunter y Resident Evil… y la verdad, es que en buena parte es cierto.

Capcom tomó los elementos más significativos de dichas sagas, dos de ellas propias, para crear un sistema de juego alucinante.

El combate es, hasta el día de hoy, de los mejores que he experimentado en un juego de rol en tiempo real, o juego de rol de acción. Hay combos, esquivas, habilidades especiales no solo muy vistosas, si no, que importantísimas que pueden cambiar las tornas de la batalla en un segundo. El frenetismo de sus batallas, la epicidad y agresividad de sus enemigos, actuando realmente como deberían de acuerdo su especie o naturaleza, incluso en ocasiones, en donde se ubiquen, es fantástico. Los goblins se avisan entre ellos cuando te ven venir a lo lejos y si les da tiempo te tienden emboscadas. Si su líder cae, se dispersan, cosa que también puede pasar si su número es reducido rápidamente. Los hombres lagarto retroceden y se repliegan para volver todos juntos en una especie de posición de falange para abatirse si ven que tu grupo está bien coordinado. Los humanos se coordinan entre ellos y siguen órdenes de sus líderes o integrantes de elite, los lobos fingen escapar y te emboscan y sorprenden cuando les persigues y un largo etc. Podría dar docenas de ejemplos más, pero también sería spoilear mucha de la experiencia de juego y no es mi intención, pese a ello me gustaría remarcar una cosa más respecto al combate y es que debes ir bien preparado. 

 

Pese a su naturaleza de acción, Dragons Dogma sigue siendo un juego de rol y tiene mucha estrategia metida en él. Si no vamos bien equipados y con los aliados correctos para una u otra situación, moriremos rápidamente. Es muy importante saber cuando llevar a tal o cual aliado a cada combate. No siempre es plausible llevar un grupo equilibrado, a veces sirve llevar solo fuerza bruta o mágica. A su vez, nuestros aliados, llamados peones, tendrán más o menos conocimientos de los tipos de enemigos a los que nos enfrentamos, ya que estos vendrán con ciertos conocimientos de base o los irán aprendiendo conforme se aventuren con nosotros.

Otro aspecto a destacar de la experiencia, son las mazmorras y la iluminación, las cuales van de la mano. Hay una buena variedad de mazmorras, oscuras en su mayoría, donde deberemos usar candeleros que se alimentan de aceite para poder ver y no estar realmente a oscuras y a merced de los enemigos que acechan escondidos en sus pasillos. Catacumbas, cavernas, castillos en ruinas, templos hundidos, etc. Están muy bien logradas y tienen una buena extensión como para entrar dentro de lo que a mí me gusta denominar “el buen y denso mazmorreo”. Tienen atajos y secretos para encontrar, objetos únicos y buenas recompensas en botín y experiencia. Esto se marca mucho más en su expansión “Dark Arisen” que ya viene integrada por defecto en las versión actual del juego, donde podremos viajar a la isla Bittlerblack, donde no solo habrá una historia nueva, sino que una cantidad ingente de contenido enfocado en el combate y la exploración de mazmorras.

Respecto a otras mecánicas interesantes, nos encontramos con, noches muy oscuras y patrulladas por enemigos aún más peligrosos que los que merodean durante el día, el cambio de clase, donde podremos combinar habilidades pasivas de una clase en otra, siempre y cuando las hayamos “masterizado” y la combinación de objetos a lo Resident Evil, lo cual da como resultado pociones, bombas, etc.

La música, si bien puede ser poca y en ocasiones repetitiva, tiene mucho corazón y nos pone listos para la acción desenfrenada y temeraria de sus combates así como para la cotidianeidad de sus poblados y ciudades.

El mundo, si bien no es abierto en su totalidad, nos ofrece una gran variedad de zonas amplias interconectadas por pasillos muy bien disimulados y armados, integrándose correcta y funcionalmente al mundo al que pertenecen, teniendo incluso objetivos y secretos en los mismos, no siendo meramente y corredor por el cual deberemos pasar.

Por último, debo destacar el excelente trabajo que realizó Capcom trayendo esa esencia de juego de rol de los 80´s y 90´s, conservando una ambigüedad única que tenían los RPG japoneses de aquel entonces que trataban de imitar los occidentales, dando un aire único entre mecánicas propias y prestadas, como lo hizo en su momento en los arcades con los Beat Em Up de Dungeons & Dragons o The King of Dragons.

Dragons Dogma, en su versión actual y más completa «Dragon’s Dogma: Dark Arisen», ofrece cientos de horas de rol más fantástico que el medio puede ofrecer, con mucho contenido y desafíos, un end game gigantezco y una historia que, si le prestamos atención, nos enganchará como pocas y se quedará con nosotros para siempre, como ascuas ardientes que dejan atrás la ira de los dragones.

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