Análisis – Changeable Guardian Estique – Pc

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Habitante de Kamurocho al servicio del oficial Bradford. Me muevo por casillas, me equipo materias según mi clase y en mi tiempo libre busco reliquias. Hice...

¿Y si te dijera que hay un nuevo videojuego para NES y Famicom que se lanzó oficialmente el 16 de diciembre de 2024, incluso en formato físico?

Changeable Guardian Estique: cuando un nuevo juego de NES demuestra que todavía quedaba mucho por exprimir

Hay algo particularmente extraño en jugar Changeable Guardian Estique por primera vez: recordar constantemente que estamos ante un juego de NES que fue desarrollado y publicado en pleno 2024.

Y antes de adentrarme demasiado en todo lo que hay para decir, quiero personalmente aclarar que no es para nada mi género, no soy bueno en este estilo de juegos pero si me gustó mucho su puesta en escena y propuesta en general, y tenía muchas ganas de ver qué era.

No se trata de un juego moderno que intenta imitar la estética de los 8 bits. No es un título indie contemporáneo diseñado para parecer antiguo. Es, literalmente, un shoot ’em up (lateral) desarrollado pensando en las limitaciones del Nintendo Entertainment System, lanzado incluso en formato físico para la consola.

Y eso cambia bastante la forma de acercarse a él.

A primera vista, Changeable Guardian Estique, que llega de la mano de Cat Hui Trading LLC y de AMATA GAMES, es un shoot ’em up lateral bastante tradicional. La referencia más evidente está en clásicos como Gradius: avanzamos por diferentes escenarios, destruimos oleadas de enemigos, recogemos mejoras y nos enfrentamos a enormes jefes al final de cada nivel.

La premisa tampoco pretende revolucionar el género. Estique es una máquina de combate procedente de otro planeta que debe enfrentarse a unos piratas espaciales que han invadido la Tierra. A lo largo de seis niveles recorreremos diferentes lugares del planeta mientras intentamos detener la amenaza.

Pero hay un detalle que sí modifica considerablemente la forma de jugar: Estique puede transformarse entre una nave y un robot.

Y no estamos ante una transformación puramente estética.

Cada forma tiene sus propias ventajas y elegir correctamente cuál utilizar puede marcar la diferencia, especialmente cuando aumentamos la dificultad. En forma de nave tendremos mayor potencia ofensiva, mientras que el robot puede regenerar el escudo más rápidamente y, además, es inmune al daño provocado por determinados elementos del escenario.

El juego también cuenta con dos armas principales. La Wave ofrece una capacidad ofensiva más amplia, mientras que la B.I.T. incorpora dos pequeños satélites que orbitan alrededor de la nave y proporcionan una protección adicional.

La combinación de arma, velocidad y transformación termina convirtiéndose en una parte mucho más importante de lo que parece durante los primeros minutos.

Una Nintendo NES llevada al límite

Si hay un apartado en el que Changeable Guardian Estique realmente sorprende, es en el técnico.

El NES tiene limitaciones que cualquier persona familiarizada con sus shoot ’em ups conoce bien. Una de las más evidentes es el parpadeo de sprites cuando hay demasiados elementos en pantalla. En juegos de acción especialmente cargados, enemigos, proyectiles e incluso nuestro propio personaje pueden desaparecer momentáneamente.

En Estique, esto prácticamente no ocurre.

Decir que el juego tiene «poco flickering» incluso se queda corto. Durante buena parte de la experiencia resulta difícil creer que estamos viendo un juego ejecutándose realmente en hardware de NES. Hay numerosos enemigos, proyectiles, explosiones y objetos simultáneamente en pantalla, y el rendimiento se mantiene sorprendentemente estable.

No significa que el parpadeo sea completamente inexistente. Si intentamos llevar el juego deliberadamente al límite, especialmente en la dificultad más alta y utilizando varios ataques especiales al mismo tiempo, podemos conseguir que aparezca ocasionalmente. Pero el hecho de que haya que buscar deliberadamente situaciones extremas para provocarlo ya dice muchísimo sobre el trabajo realizado por sus programadores.

Y aquí hay que mencionar a dos de las personas detrás del proyecto: Takayuki «Jemini» Hirono y Satoshi «Pac» Fujishima, veteranos con experiencia en los shoot ’em ups de Compile de finales de los 80 y principios de los 90.

Esa experiencia se nota.

Estique no parece simplemente un ejercicio de nostalgia. Es un juego realizado por personas que conocen profundamente las posibilidades y limitaciones de este hardware y que han decidido averiguar hasta dónde pueden llevarlo.

Un espectáculo de 8 bits

Visualmente, el resultado también es impresionante.

Los seis escenarios nos llevan por diferentes ciudades y regiones del mundo: Hong Kong, Baviera, Londres, Nueva York y Kioto, entre otras localizaciones. Los fondos incluyen monumentos reconocibles y utilizan una variedad de colores que resulta sorprendente teniendo en cuenta las restricciones de la consola.

Los jefes, además, son enormes y están cargados de detalles. Algunos parecen ocupar buena parte de la pantalla, mientras que los escenarios consiguen mantener una cantidad considerable de elementos sin que la acción se convierta en un caos visual.

El último nivel incluso utiliza efectos de desplazamiento y elementos orgánicos pulsantes que vuelven a demostrar el esfuerzo puesto en exprimir la máquina.

Y quizás lo más interesante sea que Estique no necesita recurrir a una estética deliberadamente minimalista para esconder las limitaciones del NES. Al contrario: intenta hacer todo lo posible con ellas.

También encontramos pequeñas escenas entre niveles protagonizadas por Mary y Kanon, las pilotos de Estique, que aprovechan para conocer la gastronomía y cultura de los lugares que visitan. Son pequeños detalles, pero ayudan a darle personalidad al viaje.

La música tampoco se queda atrás. El juego cuenta con composiciones de veteranos como Shinichi Sakamoto, Ayako Saso y Shinji Hosoe, y el resultado es una banda sonora muy apropiada para un shoot ’em up de estas características: melodías pegadizas, dinámicas y con ese particular sabor de la era de los 8 bits.

Una jugabilidad sencilla que gana profundidad con la dificultad

Si jugamos en la dificultad Normal, probablemente Changeable Guardian Estique nos parezca bastante sencillo. De hecho, para alguien acostumbrado a los shoot ’em ups, puede resultar incluso demasiado fácil.

Pero ahí está el error de quedarse únicamente con esa primera impresión.

El juego cuenta con tres niveles de dificultad y es en los superiores donde realmente empieza a mostrar todo lo que tiene preparado.

La dificultad más alta, denominada God of Game, aumenta considerablemente la cantidad de enemigos y proyectiles, al mismo tiempo que reduce nuestros recursos defensivos. Es entonces cuando la transformación entre nave y robot deja de ser una curiosidad y empieza a convertirse en una herramienta fundamental para sobrevivir.

También disponemos de una barra de escudo que se regenera después de permanecer un tiempo sin recibir daño. Esto hace que el juego se aleje de los tradicionales shoot ’em ups donde un único impacto supone la muerte inmediata.

Aquí podemos recibir varios golpes, pero nuestra supervivencia depende de saber administrar ese escudo.

Los ataques especiales también cumplen una función importante. Se activan pulsando dos veces el botón de disparo y funcionan de forma diferente dependiendo de nuestra transformación y arma. En lugar de limitarse a ser un botón de «limpiar pantalla», algunos de estos ataques pueden utilizarse para abrirnos paso entre patrones de proyectiles, conseguir puntos o alcanzar determinados objetivos.

Y precisamente los puntos tienen una función adicional: cada cierta cantidad podemos conseguir la aparición de Maruino, una pequeña criatura que nos proporciona bombas adicionales y una recuperación del escudo.

Esto genera una curiosa relación entre atacar y sobrevivir. Utilizar correctamente nuestros ataques especiales no solamente sirve para eliminar enemigos más rápidamente, sino que puede ayudarnos a conseguir los recursos que necesitaremos posteriormente.

En los niveles altos, Estique empieza a exigirnos algo más que buenos reflejos.

Tenemos que decidir cuándo cambiar de forma, qué arma utilizar, cuándo aumentar o reducir nuestra velocidad y cuándo reservar o utilizar un ataque especial. Hay situaciones en las que el robot puede atravesar una zona peligrosa gracias a su ataque, mientras que la nave resulta más adecuada para eliminar determinados enemigos.

De repente, aquel sencillo shoot ’em up que parecía bastante convencional empieza a tener una profundidad considerable, sobre todo si queremos participar en el ranking mundial o si queremos dominar el no-hit en la máxima dificultad.

Un diseño que recompensa aprender los niveles

Esto se nota especialmente cuando llegamos a los escenarios más avanzados.

En determinadas secciones encontraremos enemigos terrestres, torretas y proyectiles que aparecen desde diferentes puntos de la pantalla. No basta con reaccionar: tendremos que empezar a recordar qué ocurre en cada zona y preparar nuestra estrategia con antelación.

Los ataques especiales, además, pueden utilizarse de manera mucho más precisa que el típico ataque que simplemente elimina todos los enemigos de la pantalla.

En ocasiones conviene guardar uno para un jefe. En otras, utilizarlo antes nos permitirá atravesar una sección especialmente peligrosa y conseguir los puntos necesarios para recuperar nuestro escudo.

Es en estos momentos cuando Changeable Guardian Estique demuestra que detrás de su apariencia sencilla existe un diseño bastante más elaborado.

No intenta convertirse en un shoot ’em up lleno de sistemas modernos. En cambio, toma las herramientas tradicionales del género y las utiliza de una manera inteligente dentro de las limitaciones del hardware.

¿Y qué ocurre con jugarlo en una consola moderna?

Aquí aparece una cuestión bastante más complicada.

Changeable Guardian Estique también ha llegado a plataformas modernas, permitiendo jugar tanto la versión Famicom como la versión NES. Incluso incorpora funciones como el rebobinado y tablas de puntuaciones online.

Son añadidos útiles, especialmente para quienes quieran disfrutar del juego sin necesidad de tener una NES, pero también eliminan parte de lo que hace que Estique sea tan especial.

Porque la gran particularidad de este juego es, precisamente, que es un juego nuevo de NES.

Estamos acostumbrados a recibir remasterizaciones, ports y reediciones de títulos que tienen treinta o cuarenta años. En esos casos existe un componente nostálgico muy fuerte. Volver a jugar a un clásico de nuestra infancia significa reencontrarnos con algo que conocíamos y recordar cómo era jugarlo cuando apareció originalmente.

Estique hace algo diferente.

No estamos regresando a 1989. Estamos jugando a un juego que, contra toda lógica, fue creado décadas después.

Por eso, jugarlo en hardware original tiene un encanto especial que difícilmente puede reproducirse en una Xbox, PC o cualquier otra plataforma moderna. En una consola actual seguirá siendo un buen shoot ’em up, pero desaparece una parte importante de la experiencia: la sensación de estar viendo algo que no debería existir.

Es una diferencia pequeña sobre el papel, pero enorme en la práctica.

Una curiosa mirada a las localizaciones de los 8 bits

Hay además una particularidad interesante en las versiones japonesa e internacional.

Las versiones Famicom y NES no utilizan exactamente las mismas escenas de introducción y final. No se trata únicamente de traducir los textos: existen diferencias en los diálogos y en la presentación.

La versión occidental incluso intenta reproducir, de forma deliberadamente exagerada, aquel peculiar inglés de las localizaciones de los videojuegos japoneses de los 8 bits.

La idea resulta simpática y encaja con el carácter nostálgico del proyecto, aunque hay un aspecto bastante más incómodo en estas diferencias. La versión japonesa presenta una relación romántica entre Mary y Kanon que desaparece en la versión occidental.

Como homenaje a las diferencias regionales de aquella época, la idea puede entenderse. Sin embargo, termina recordando también una parte menos agradable de la historia de las localizaciones, cuando determinados contenidos eran modificados o eliminados dependiendo del territorio.

Por suerte, en las versiones modernas es posible acceder a ambas variantes, por lo que podemos conocer las diferencias sin tener que adquirir necesariamente dos cartuchos distintos.

Una carta de amor (como dirían con el Gran Turismo) al shoot ’em up

Changeable Guardian Estique no reinventa el género.

No pretende convertirse en el nuevo Gradius, Zanac o Power Strike, ni necesita hacerlo.

Su verdadero mérito está en demostrar cuánto podía hacerse todavía con el hardware de NES cuando detrás del proyecto había programadores con experiencia, conocimiento del sistema y ganas de llevarlo hasta sus límites.

Es un juego que visualmente parece imposible en determinados momentos, funciona con una fluidez sorprendente y consigue que sus mecánicas de transformación, armas, velocidad y ataques especiales tengan un propósito real.

Además, su dificultad está bien planteada. Los jugadores menos experimentados pueden disfrutar de una aventura relativamente accesible gracias a los continues infinitos y el «rewind», mientras que quienes busquen un desafío serio encontrarán en las dificultades superiores un juego que exige aprender sus patrones y dominar sus herramientas.

Y ahí está quizás la mejor manera de entender Changeable Guardian Estique: no como una reliquia del pasado, sino como una demostración contemporánea de lo que todavía puede hacerse con una tecnología de hace más de treinta años.

Si tienes una NES o una Famicom y eres aficionado a los shoot ’em ups, es difícil no recomendarlo. Si vas a jugarlo en una plataforma moderna, seguirá siendo una experiencia divertida y técnicamente impresionante, pero probablemente perderás una parte de su magia.

Jugarlo y pasarlo en una dificultad normal te puede llevar poco tiempo, unas 3 a 5 horas, recordemos que hablamos de un juego de Nes, y que dentro de todo permite que personas que quieran incursionar o tengan curiosidad por el género vayan probando.

Porque Changeable Guardian Estique es especial no solamente por ser un buen shoot ’em up.

Es especial porque alguien, en pleno siglo XXI, decidió hacerse una pregunta que parecía innecesaria:

¿Qué pasaría si todavía hiciéramos juegos nuevos para NES?

La respuesta, contra todo pronóstico, es uno de los shoot ’em ups de 8 bits más sorprendentes que podemos encontrar hoy.

Si te interesa la VERSIÓN FÍSICA en su WEB OFICIAL la puedes encontrar.

Una Apuesta Segura

Estamos hablando de un excelente título, puede que tenga algunas cosas a mejorar, pero definitivamente vale la pena incluso a precio completo.

Los juegos de este apartado tienen algo que destaca por sobre la media, y que sin dudas a los amantes del género consideramos que les encantará.

Superior al Promedio

Puntos destacados

core workout
body strenght
cardio workout

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Habitante de Kamurocho al servicio del oficial Bradford. Me muevo por casillas, me equipo materias según mi clase y en mi tiempo libre busco reliquias. Hice 5 runs en Persona 5 y siempre terminé con Futaba.
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