Hacked: The Streamer nos pone en la piel de Pinky, una streamer que, en pleno directo, comienza a ser extorsionada por un hacker que amenaza con filtrar contenido privado (el Onlypatas, como le decimos en Argentina). A partir de ese momento, el juego nos invita a investigar mientras seguimos en transmisión, tratando de descubrir quién de nuestro entorno es culpable.
Estamos ante una película interactiva, ya saben, videojuegos FMV (que he mencionado que me encantan). La interacción es limitada: básicamente elegir opciones y reaccionar rápidamente en ciertos momentos. Aun así, logra mantener el interés gracias a su planteamiento y a lo directo de su propuesta.
Uno de sus puntos fuertes es la ambientación. Los personajes, las actuaciones y el contexto están bien logrados, y consiguen transmitir una sensación bastante creíble del mundo del streaming. El hecho de tener a varios personajes en llamada constante también aporta dinamismo y tensión a la narrativa.
Sin embargo, el juego tiene varios problemas claros.
El primero —y más evidente— es su duración. Es una experiencia muy corta (alrededor de 2 horas), lo cual no sería un problema si el sistema de decisiones fuese más flexible. Pero acá aparece otra debilidad importante: la recolección de pistas es bastante limitada. Para poder acusar a alguien, necesitas cumplir ciertos requisitos muy específicos, lo que puede generar frustración si como jugador ya sospechas de alguien pero el juego no te permite avanzar en esa dirección.
Esto hace que la rejugabilidad, aunque presente, se sienta algo forzada. En lugar de invitarte a explorar decisiones libremente, el juego te empuja a repetir para desbloquear lo que te faltó, más por restricción que por curiosidad.
Otro detalle técnico es la falta de sincronización entre voces y labios en algunos momentos. No arruina la experiencia, pero es lo suficientemente visible como para notarse.
En cuanto al guion, cumple durante gran parte del recorrido, generando tensión y manteniendo el interés. Sin embargo, el desenlace se siente débil. Hay situaciones (como precisamente la citada anteriormente) donde parece que el conflicto podría resolverse de forma más lógica o directa, lo que le quita impacto al cierre.
En conclusión Hacked: The Streamer es una propuesta interesante, con buenas ideas, una ambientación lograda y actuaciones convincentes. Funciona bien como experiencia narrativa corta y directa.
Sin embargo, su corta duración, las limitaciones en la toma de decisiones y un final mejorable evitan que alcance todo su potencial.
Aun así, considerando que es el primer proyecto de este tipo de las desarrolladoras Button Interactive y NAISU, deja una base muy prometedora. Si logran pulir estos aspectos en futuros títulos, pueden ofrecer experiencias mucho más completas.
Recomendado si te gustan los thrillers interactivos y las historias tipo película, pero sabiendo que es una experiencia breve y con limitaciones.

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