El primer Dragon’s Dogma fue, en su momento, uno de esos juegos que pasaron sin pena ni gloria ante el público general. Sin embargo, con el paso de los años y gracias a un relanzamiento con expansión incluida, supo ganarse su lugar como uno de esos Action RPG que, si le preguntas a alguien que se dedique al género, o a ese amigo que juega juegos de rol en general, seguramente te va a decir: “Ah, Dragon’s Dogma… un juegazo.”
El juego fue dirigido por Hideaki Itsuno, un veterano de Capcom conocido también por su trabajo en series como Devil May Cry 3: Dante’s Awakening y Devil May Cry 5. Sin embargo, pese a tener un sistema de combate que a día de hoy sigue siendo muy potable y entretenido, junto a otros sistemas como el cambio y la masterización de clases con combinación de habilidades, una historia ambigua —algo que muchos amantes de ese tipo de narrativa disfrutan— y un mapa bastante grande, el juego no llegó a ser ni de lejos todo lo que Itsuno quería para él.
Muchas de sus ideas no pudieron plasmarse debido a las limitaciones de la época y a los sistemas a los que estaba orientado el juego: PlayStation 3 y Xbox 360.
Así, con el paso del tiempo, finalmente nos llegó en 2024 Dragon’s Dogma 2, y con él, el cumplimiento de todo aquello con lo que Itsuno había soñado. Pero… ¿era realmente esto lo que el público quería? ¿Es esta nueva entrega mejor que la anterior?
Dragon’s Dogma 2 es un juego increíble en muchos aspectos. Se ve maravillosamente bien, mejor incluso que muchos juegos triple A de otras compañías, incluso a la fecha de este análisis (2026). Musicalmente está mucho más en sintonía con el mundo que se plantea en el juego, tanto en combate como fuera de él, durante la exploración y las escenas de historia.
Jugablemente también es un juego más grande, tanto en su mapa como en su repertorio de elementos jugables. Y sin embargo… se siente que le falta algo. No es que le falte alma, porque ese espíritu de exploración y experimentación sigue estando ahí. Pero algo falta, y me llevó un tiempo —y dos recorridas completas del juego— entenderlo. Y no es una sola cosa en particular, sino un conjunto de pequeñas cosas aquí y allá que terminan sintiéndose vacías.
Me explico, si bien la historia está mejor contada que en su entrega previa, y la ambigüedad ya no es tanta, la trama en sí no resulta demasiado interesante. Además, se aleja bastante de la fantasía de poder que nos plantea la búsqueda del dragón, para sumergirnos en una trama política que, en mi opinión, está muy mal llevada.
Olvidar prácticamente durante casi toda la aventura el asunto del dragón, para recordarlo recién cerca del final y ponerlo en juego de golpe, es —siempre desde mi punto de vista— un error bastante grande.

En el primer juego, si bien la historia era algo ambigua respecto a lo que sucedía realmente de fondo, siempre teníamos presente el asunto del dragón. Nuestro personaje tenía muy claro cuál era su objetivo final. Además, Grigori, el dragón, siempre estaba presente de alguna manera: volando por algún lado, destruyendo alguna ciudad, apareciendo en escenas clave o siendo mencionado constantemente. Ahora, en cambio, es casi inexistente durante buena parte de la aventura. Y eso, para mí, es casi una mancha en una obra que tenía todos los elementos para volar más alto. Sí… ya sé… volar más alto porque hay un dragón. Perdón, tenía que hacerlo.
Fuera de este punto, que personalmente me desconectó bastante de la aventura principal, el resto del juego es excelente.
O bueno… casi.
Sacando el tema de la historia, la travesía ha sido muy placentera. Los combates son fantásticos, los personajes que conoces durante la aventura también, y entrenar tanto a tu personaje como a tu peón principal resulta muy entretenido. Para quienes no lo sepan, el sistema de peones es una de las mecánicas centrales del juego: aliados controlados por IA que acompañan al jugador y que también pueden ser personalizados y entrenados.
El mapa es más grande no solo en tamaño general, sino también en verticalidad. Hay más locaciones, cavernas, áreas ocultas y secretos. Es realmente un deleite explorar y encontrar todo lo que el mundo tiene para ofrecer, tanto dentro como fuera de las ciudades y poblados.

Peeeeero… toda esa maravilla se ve afectada por una última cosa que yo no puedo dejar pasar: el End Game.
Sin entrar en spoilers, si tomamos ciertas decisiones durante la historia podemos acceder a un final “secreto” que nos lleva a otra realidad. En ella, el mapa sigue siendo básicamente el mismo, pero se expande porque los ríos y lagos se han secado, permitiendo recorrer zonas que antes estaban bajo el agua. Allí encontramos nuevas cavernas, ruinas de antiguos reinos perdidos, enemigos diferentes y equipo épico.
El problema es que, ni de lejos, este contenido alcanza la duración ni la calidad de lo que fue Dragon’s Dogma: Dark Arisen, la expansión del primer juego que hoy viene incluida en la versión moderna del título y que fue, para muchos, el verdadero golpe final que transformó al juego original en la obra maestra que muchos consideramos que es.
Sin ánimo de spoilear nada, solo puedo decir que el End Game de Dragon’s Dogma 2 me ha decepcionado enormemente. Y para colmo, comenzar una Nueva Partida+ no eleva el nivel de los enemigos ni agrega nuevos desafíos al recorrido, haciendo que gran parte de la aventura se sienta como un paseo. En muchos casos, se termina usando simplemente para completar misiones que se perdieron en la primera partida, ya que algunas tienen límite de tiempo o pueden fallarse.
Pese a todo esto, Dragon’s Dogma 2 me ha gustado mucho. Y aunque no me parece mejor que su entrega anterior, sigue siendo un hermoso Action RPG, con grandes elementos de exploración y un sistema de combate que, por sí solo, ya invita a seguir jugándolo.

Gracias. Soy fan del primero, todavia me acuerdo comprarlo en su version de PS3 por solo $200 practicamente de salida y sin saber mucho del juego. Hasta ahora, ni siquiera habia pensado en comprarme esta secuela por dos motivos. Uno, que sacasen una version que incluya alguna expansion y dos, porque solo habia leido cosas malas del juego. Quizas me lo auto regale para navidad. Gracias.