Análisis – Dragon Quest III HD 2D Remake – La luz en la oscuridad – Pc

RagnarQuest Café Dragón
"Soy solo un hombre, aficionado a los RPGs de todas las épocas, tratando de hacer lo correcto en un mundo lleno de sectarios del gorrito verde."

Antes de comenzar este análisis, me gustaría aclarar que, para mí, la versión original del juego, que salió a la venta en 1988 (Japón) y 1992 (América), es uno de mis videojuegos favoritos y fue el que me inició en el mundo de los juegos de rol virtuales.

Recuerdo aquel año, 1996 (yo tenía 10 años), cuando Martín, uno de los pocos amigos que tenía en aquel entonces y con quien compartíamos nuestro gusto por los videojuegos, llegó al aula con una caja que contenía algunas cosas que comenzarían mi obsesión por el género del JRPG. Estos objetos eran un libro/manual/guía de Dragon Warrior 3 (así se llamaba Dragon Quest en este lado del mundo por temas de derechos) y un póster desplegable enorme que, en uno de sus lados, tenía un bestiario completo de todos los monstruos del juego, un mapa del mundo y el listado de todos los conjuros; y en el otro lado mostraba, en imágenes y texto, todos los objetos del juego, con un arte muy detallado.

El manual estaba sumamente detallado en cuanto a mecánicas, consejos y recorrido del juego. El arte no era el de Akira Toriyama; había sido sustituido por otro de un estilo más occidental, similar al de los manuales de Dungeons and Dragons de aquel entonces, aunque respetando los diseños de indumentaria creados por Toriyama.

Mi yo de 10 años, quien tenía poco o nulo conocimiento de los juegos de rol, salvo por lo poco que había visto y jugado en clásicos como Eye of the Beholder II (1991) o en los propios manuales de Dungeons and Dragons, estaba fascinado. Mi amigo me explicó que él ya había jugado unas cuantas horas y me contó de qué iba la experiencia del juego. Recuerdo poco de lo que dijo, pero hubo un comentario que se me quedó grabado: «Es una aventura donde poco a poco te vas haciendo más fuerte y ayudando a la gente en diferentes lugares del mundo.»

Mi curiosidad creció, y le pedí que me mostrara el juego esa misma tarde. Le pediría permiso a mi papá para ir a su casa al terminar la jornada escolar. Dicho y hecho, esa misma tarde llegamos a la casa de mi compañero, nos sentamos en dos cómodos sofás individuales y encendimos la Nintendo NES que ya tenía el cartucho dentro… y a partir de ese momento, mi vida cambiaría para siempre.

Dragon Quest III, en su versión de NES y SNES (remake), es uno de mis JRPGs favoritos y más queridos. La aventura clásica y épica del camino del héroe es tan simple y a la vez compleja y rica que pocos juegos han sabido contarla adecuadamente.

Y es por esto que no solo analizo el juego desde sus funciones mecánicas, gráficas, etc., sino que le pongo una vara muy alta a superar, ya que se enfrenta a las emociones de ese niño que vio cómo un nuevo mundo se abría ante él… Por lo tanto, no es un análisis desde la nostalgia de un fanático, sino desde una nostalgia más crítica.

¿Estará este REMAKE HD-2D a la altura de mis altísimas expectativas?

Dragon Warrior III, NES | The King of Grabs

Dragon Quest 3 original (1988 – NES) es una joya del género del rol. Incluso hoy en día, y pese a lo tosco que pueda parecer, sigue siendo un juego que muestra claramente sus grandes ideas, aplicadas exitosamente en sí mismo.

El mapa del mundo es enorme, y no solo es uno: son dos, llenos de locaciones interesantes y misteriosas.

La trama, aunque sencilla, nos abre a muchísimas subtramas pequeñas aquí y allá, tan clásicas como las historias y cuentos en los que se basan (mitos y leyendas de todo el mundo).

El combate, aunque lento, es estratégico y completo; un mal movimiento, incluso con niveles altos, y da por seguro que terminarás derrotado.

La variedad de opciones en equipo y personalización fue robusta para aquel entonces, y su ambientación y música fueron una gran inspiración para obras posteriores, no solo dentro de la saga, sino también para otras franquicias de videojuegos.

Su influencia es increíble, al punto de que grandes figuras del género, y más allá de él, reconocen que lo jugaron siendo niños o adolescentes y que el impacto fue tal que, en algunas de sus obras, se encuentran desde referencias hasta ideas tomadas del juego.

Desde Hironobu Sakaguchi, Masahiro Sakurai y Yoko Taro, hasta Akihiko Yoshida, Yuji Naka, Hidetaka Miyazaki o Hideo Kojima entre otros.

La lógica detrás de Dragon Quest III es muy sencilla: existe un gran mal que desde las sombras manipula y corrompe al mundo. Nosotros, como hijo o hija de un gran héroe caído, debemos tomar el rol de nuestro padre y triunfar donde él no pudo. Así, alzándonos sobre la sombra de nuestro progenitor, viajaremos por todo el mundo logrando grandes proezas y ganando reconocimiento en cada lugar al que vayamos. Todo esto con el objetivo de hacernos más fuertes y salvar al mundo.

Es una narrativa sencilla, sin dilemas morales ni crisis existenciales. Somos los buenos, y nuestro objetivo es salvar el mundo con esfuerzo, coraje y valor. Este tipo de historias no son tan comunes hoy en día, donde parece que, si un personaje o sus compañeros no tienen un quiebre emocional o problemas de identidad, no son considerados interesantes. Es refrescante ver cómo, con efectividad y pocos recursos narrativos, Dragon Quest III HD-2D Remake logra elevarse por encima de las narrativas modernas más insulsas. Fiel al original, representa correctamente la lucha entre el bien, lo mortal y lo simple contra el mal, la ambigüedad y la destrucción. Todo esto se desarrolla en un mundo abierto muy bien diseñado, con adiciones que enriquecen la aventura sin sentirse innecesarias, a diferencia de algunos remakes recientes también hechos por Square Enix.

El combate, aunque conserva su esencia original, está levemente retocado. Ahora cuenta con mejores gráficos, enemigos animados y numerosas mejoras de calidad de vida para el jugador, como la posibilidad de aumentar la velocidad de las batallas o configurar estrategias para que nuestro grupo luche utilizando la IA de manera efectiva, lo que hace que el grindeo sea mucho más llevadero.

Nuestros compañeros, a quienes podemos crear/Reclutar en la posada del inicio del juego, personalizándolos a gusto y placer, ahora cuentan con habilidades tanto de campo como de combate, dándole nueva vida a las clases no mágicas como el Soldado o el Arte Marcialista. Esto ultima suma una capa más de profundidad a la personalización que, puede ser incluso más robusta con el sistema de RE-CLASEO previamente existente en el juego original y que vuelve para permitirnos hacer personajes híbridos más fuertes y versátiles que nunca.

El nivel de  desafío es correcto, sencillo y accesible el principio y desafiante pasada la mitad del juego,  pero sin arbitrariedades… es decir, nada de que acá los enemigos son más difíciles porque peguen más, no, ahora las combinaciones entre enemigos y los grupos de estos son más complejas y estratégicas, teniendo que pensar más y detenernos para elegir las habilidades o hechizos adecuados para no morir en el intento. Y me permito destacar lo bien programada de la IA de nuestros aliados que, se curaran entre ellos y explotaran las debilidades enemigas para salir victorioso, aunque no a expensas de derrochar recursos como puntos de magia u objetos escasos y valiosos.

Visualmente, el juego es una maravilla y posiblemente lo mejor que se ha visto en este estilo HD-2D, junto con otros títulos como Star Ocean: The Second Story R. La dirección visual y de escenas, aunque sencilla, cumple su función, cambiando ángulos de cámara en momentos clave para dar mayor dinamismo. A nivel sonoro, el juego cuenta con actuación de voz en muchas de las escenas clave de la aventura, y afortunadamente, el doblaje al inglés es tan bueno como el japonés, algo poco común en los JRPG que llegan a Occidente. La música, obra del fallecido Koichi Sugiyama, ha sido remasterizada por la Tokyo Metropolitan Symphony Orchestra, que hace un trabajo excepcional realzando la mística de las composiciones originales.

 

Entre las novedades, destaca una nueva clase: el Domador de Bestias, bien balanceado y con un amplio abanico de habilidades. También se ha renovado el sistema de combate en la «Arena de Monstruos». Antes, era un simple minijuego de apuestas donde elegíamos entre tres monstruos; ahora podemos armar equipos de tres monstruos que encontraremos durante el juego para competir, subir de rango y obtener valiosos premios y oro.

Hay más novedades en cuanto a «ayudas y calidad de vida» para jugadores no tan acostumbrados a lo retro, como un mini mapa o la posibilidad de utilizar el viaje rápido desde cualquier lugar, siempre que se posea el objeto correspondiente o se haya aprendido el hechizo, entre otras mejoras.

La narrativa también ha recibido algunos retoques, con conversaciones y NPCs que aportan un contexto más robusto sobre la situación del mundo y las razones de nuestras acciones. Mencion especial a los Flash Backs e historias que descubriremos sobre el previo y fallidos viaje de nuestro padre, conociendo más a este personaje, importante para ver y entender sobre la valentia y coraje de nuestro protagonista.

Además, se incluye contenido post-juego, una característica ya presente en los primeros remakes del juego. Aunque lamentablemente no existe, por lo menos por ahora un sistema de NEW GAME+, lo cual, a mi, personalmente, me dolio un poco.

En resumen, Dragon Quest III HD-2D Remake es, sin lugar a dudas, la mejor versión del juego y uno de los mejores JRPG disponibles en la actualidad. Es un viaje maravilloso a través de un mundo creado con amor y pasión por las personas que moldearon el género desde sus inicios. Es una muestra de maestría adaptada a los tiempos modernos sin perder su esencia ni recurrir a recursos narrativos superfluos.

Es un juego amigable al inicio, pero desafiante hacia el final. Nos llevará muchas horas completarlo y exprimir todo su contenido, lleno de secretos e historias memorables, tal como lo fue para mí en 1996, quedando grabado en mi memoria para siempre. Es la historia del héroe contra el mal, la voluntad contra la adversidad y lo puro contra lo corrupto. Tal vez por eso encanta a muchos y disgusta a unos pocos.

Es, sin duda, la joya de la corona de un género que acá, en Café Dragón, tanto amamos. Una aventura que, al menos una vez en la vida, deberías darte la oportunidad de experimentar.

Este es su análisis en video resumido:

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