Dragon Age: The Veilguard y la saga que no termina de encontrar su identidad propia

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"Soy solo un hombre, aficionado a los RPGs de todas las épocas, tratando de hacer lo correcto en un mundo lleno de sectarios del gorrito verde."

En el Antiguo Testamento, Dios es representado como un ser rencoroso y vengativo, que constantemente pone a prueba a sus fieles en todos los niveles. Con el paso del tiempo y la llegada del Nuevo Testamento, esta visión cambió hacia una versión más benigna de la deidad única y suprema. Sin embargo… yo soy testigo de que el Dios vengativo, egoísta y rencoroso ha regresado. ¿Cómo lo sé? Pues porque nos ha dado Dragon Age: The Veilguard.

Dragon Age: All Character Origins Explained

Ahora, hablando en serio… Dragon Age es una saga que, desde su segunda entrega, ha ido perdiendo poco a poco el rumbo que tuvo en Origins. Me explico. El primer Dragon Age fue una entrega totalmente enfocada en el rol clásico, presentándose a sí misma como una versión moderna y estilizada de los primeros dos Baldur’s Gate. La toma de decisiones, la pausa táctica, la gestión del inventario y de nuestros compañeros, las relaciones interpersonales y morales con los mismos, y, sobre todo, ese aire y estética de fantasía oscura, cruda y cruel.

Los fans lo amaron, y hasta el día de hoy se considera uno de los grandes en su género. Sin embargo, su secuela, aunque interesante, no fue tan bien recibida ni tan recordada como su predecesor y su siguiente entrega, Inquisition. La historia era mucho más pequeña y personal, con escenarios repetitivos y escasos, un combate más enfocado en la acción y opciones de personalización respecto a los compañeros muy inferiores a Origins. Pese a ello, la toma de decisiones seguía siendo central en la narrativa e invitaba a la rejugabilidad.

Dragon Age Characters That Should Return For DA4
Con los años, llegó Inquisition, que logró fusionar exitosamente mecánicas de los primeros dos juegos, sumándolas a un enorme mundo «semiabierto» —es decir, grandes mapas instanciados en diferentes áreas de las regiones donde transcurría la historia. El combate mantenía la simplicidad visual del segundo juego, aunque más refinada, y la complejidad del primero. Los compañeros volvieron a ser muy personalizables, salvo en cuanto a su IA configurable, y tanto el mundo como la historia eran vastos y rendían culto al lore de manera exquisita, con toneladas de texto para leer y personajes con los que interactuar. No obstante, esta entrega pecó de ser repetitiva en cuanto a las actividades en sus mapas, pues los mismos objetivos se repetían en todas las áreas o zonas.

A estos pocos fallos podemos sumar que las monturas, aunque bienvenidas, eran casi inútiles, ya que su velocidad era casi nula en comparación con la de nuestro personaje, y su maniobrabilidad era horrible.

A pesar de esto, Dragon Age logró, con sus tres primeras entregas y el paso del tiempo, posicionarse como un referente del género y de la fantasía oscura, abordando de manera madura temas como el sexo, la muerte, la guerra, las enfermedades, la traición, etc., y colocándolos de forma precisa y justa en el RPG y sus mecánicas jugables, como piezas de un rompecabezas.

Pero, ¿Qué pasa con Dragon Age: The Veilguard? Bueno… la pregunta sería, ¿Qué no pasó?

Para empezar, el desarrollo del juego comenzó en 2015 y se pretendía que fuera más grande y ambicioso que su entrega anterior. Sin embargo, en 2018, EA —el «mal encarnado en la tierra», como dirían algunos— decidió que el juego debía convertirse en uno de los grandes males de la industria: un «juego como servicio». Esto significaba que muchos de sus aspectos, tanto narrativos como jugables, debían adaptarse a este modelo. Podría parecer un detalle menor, pero recordemos que hoy en día los juegos como servicio se lanzan prácticamente sin estar terminados. Están completos, sí, pero están diseñados como experiencias que se construyen a largo plazo. Por lo tanto, la historia y todo lo relacionado con ella, incluidas las mecánicas, se ven afectadas por la necesidad de liberar el contenido de forma gradual a lo largo de los años.

Debido a esto, el proyecto fue reiniciado, lo que lo alejó de su enfoque original para incorporar elementos multijugador con tienda y otros añadidos. Esta decisión no tuvo el impacto esperado y, tras el fracaso de Anthem, BioWare decidió devolverle el enfoque a la narrativa y la experiencia de un solo jugador.

Estos cambios de rumbo provocaron problemas internos, y el equipo sufrió importantes modificaciones en su plantilla, incluyendo despidos y renuncias de personal clave, como Mary Kirby, conocida por crear personajes icónicos como Varric Tethras y los Qunari, lo que afectó la estabilidad del proyecto. Además, el juego tuvo que pasar por una reestructuración significativa en varias etapas, lo que causó incertidumbre entre los fans y los propios desarrolladores sobre si alguna vez llegaría a lanzarse.

Por último, la controversia sobre las políticas DEI dentro del juego. Durante el último año de desarrollo y su fase de promoción, el aspecto que más se destacó en el ambiente activo de las redes sociales fue el de las políticas de diversidad, equidad e inclusión, promovidas por su director/a, Corinne Busche, quien describió al juego como intrínsecamente queer. Esto molestó a un sector de los consumidores, en su mayoría opositores a estas políticas, acerca del enfoque y la narrativa del juego. Fue tanto el revuelo que Busche tuvo que borrar dicha publicación y eliminar sus pronombres y descripción de la red social «X». Este hecho, junto con diferentes promociones audiovisuales, como el creador de personajes —muy limitado en cuanto a la fisonomía femenina—, provocó que el juego fuera abucheado por gran parte de la comunidad, que poco a poco se alejó del título. Por último, la oleada de reseñas positivas en internet por parte de medios «serios», que lo critican mucho pero le otorgan puntajes altos, está llamando la atención de muchas personas con un poco de sentido común.

Whisper it, but Dragon Age: The Veilguard has me thinking the ...
¿Pero qué tal es el juego? Muy bien, esta es mi opinión sobre el mismo.

Sin querer hacer spoilers sobre los sucesos que dan inicio a la historia, debo decir que ni por asomo es tan interesante o profunda como Origins o Inquisition. Muchos aspectos del lore que hicieron grandes a las entregas anteriores no están presentes, reduciendo prácticamente toda la experiencia a «Hay un nuevo enemigo demoníaco a vencer; se lo vence. ¿No podemos vencerlo? Vamos a buscar a un nuevo compañero y ahora sí, por el demonio…» Aunque hay historias para escuchar y con las que interactuar, estas son muy poco interesantes y, en ocasiones, se siente que están de más, algo así como paso con Final Fantasy VII Remake y sus agregados narrativos. Sumémosle que, ciertas tramas que habían quedado inconclusas de Insquisition, no tienen un desarrollo apropiado, ni a nivel narrativo ni a nivel de acción u emocional.

22 minutes of new gameplay from Dragon Age: The Veilguard

El combate es repetitivo y falto de dinamismo. Aunque el sistema de combate presenta innovaciones interesantes, como la posibilidad de mezclar estilos de ataque de pícaro y mago, carece de variedad en cuanto a enemigos, estrategias y la posibilidad de utilizar a nuestros compañeros de forma directa, limitando todo a simples comandos de comportamiento muy básicos, lo que reduce nuestras opciones al armar una estrategia. Es cierto que muchos juegos de acción modernos son así; lo dicen los mismos medios, como indicándonos que si no nos gusta, mala suerte. Sin embargo, no podrían estar más equivocados, ya que Baldur’s Gate 3 o el mismo Metaphor: ReFantazio (dos de los mejores del género en los últimos años) han demostrado que el combate táctico por turnos funciona muy bien.

La exploración y ambientación son poco cohesivas. La narrativa y los escenarios, aunque bellamente renderizados, son poco inspirados y disonantes con la historia que se nos cuenta de fondo.

La toma de decisiones no está tan bien marcada. Aunque la historia incluye decisiones significativas, como las relacionadas con «La Ruina» y dilemas morales, estas elecciones no tienen consecuencias visibles o efectos duraderos, afectando la inmersión y el impacto emocional que se espera en juegos de rol, tal como fue presentado.

Los compañeros no son tan interesantes como lo eran antaño. Si bien puede que algún chiste casual nos saque una sonrisa —lo reconozco—, no se siente que tengan la profundidad que tenían en entregas anteriores, y sus historias personales son… meh.

A todo esto, el mundo está completamente instanciado, y nosotros nos encontramos en «El faro», un hub central que sirve como nuestra base de operaciones. Desde allí, iremos a los diferentes mapas donde realizaremos misiones, tanto de historia como secundarias. Esto le quita mucho peso a dichos mapas, ya que, a diferencia de Inquisition, que tenía un sistema similar, aquí se nota que es mucho más limitado… realmente mucho más limitado.

En conclusión, Dragon Age: The Veilguard se siente como un paso atrás en la franquicia. Visualmente, podrá ser muy bonito, pero con la tecnología actual, no sé si eso es algo digno de destacar. Se siente como un juego vago, poco trabajado en todos los aspectos, fuera de la espectacularidad visual de sus escenas con explosiones, portales, magia, etc. No es, para nada, un juego para los fans, y claramente está pensado para un público mucho más casual, atraído por la simplicidad y la «espectacularidad visual» del mismo, o por las promesas —falsas y mal trabajadas— de inclusión, llamadas en el medio como «queerbaiting».

Mi recomendación es que, si estás buscando una experiencia bien lograda y compleja en cuanto a narrativa, toma de decisiones y rol, este no NO es tu juego. Se aleja mucho de los que fue la franquicia en su era dorada y no es, pese a parecerlo a primera vista, un juego de rol puro y duro como nos habian prometido años atras. Ahora, si te gustan experiencias más simple, como Fortnite, o juegos de acción donde los elementos más roleros estan relegados a un segundo plano, poco impacto en tus decisiones, y una historia poco interesante y en mi opinión, decepcionante, dada la espectativa que habia con Solas y otros personajes de Inquisition, incluso Origins que vuelven en esta entrega, entonces este juego es ideal para vos.

Es una lástima que, después de tantos años, y con fracasos como Mass Effect: Andromeda o Anthem, BioWare, que nos tenía acostumbrados a obras de altísima calidad como Star Wars: Knights of the Old Republi o Neverwinter Nights, entre muchos otros, nos entregue este título, que sin llegar a ser un desastre, no es ni de lejos lo que se esperaba que fuese y mucho menos siendo parte de esta gran franquicia. Como dijo un gran amigo mío una vez, «El Dragon Age, que no es Dragon Age.»

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