El mercado japonés de videojuegos ha tenido un año espectacular, con títulos como Dragon Ball Sparking Zero, Metaphor Re: Fantasio y el muy esperado Dragon Quest 3 HD Remake. A pesar de cierta controversia sobre la censura en este último, su lanzamiento genera gran expectativa entre los jugadores.
En contraste, la industria occidental ha visto varios fracasos recientes, entre ellos los juegos de Ubisoft, como Star Wars Outlaws y Assassin’s Creed: Shadows, que no han logrado captar el interés del público, y la anticipación hacia Dragon Age: Veilguard es casi inexistente. Parte de este declive se atribuye a la influencia de la llamada «industria woke», que ha priorizado la inclusión y diversidad en sus narrativas y estéticas, a menudo en detrimento de la libertad creativa y la calidad de los productos, según algunos críticos.
Una muestra clara de las tensiones en la industria es la reciente separación entre Square Enix y Sweet Baby Inc., una consultora conocida por su enfoque en la diversidad, equidad e inclusión (DEI). Square Enix tomó esta decisión tras la mala recepción de juegos como Forspoken, mientras que títulos que evitaron agendas explícitas, como Black Myth: Wukong, han tenido mejor acogida. Este último, además, se vio envuelto en una controversia relacionada con Sweet Baby Inc., cuando la consultora fue acusada de intentar forzar cambios inclusivos en el juego, lo que llevó a tensiones entre ambas partes.
En el caso de Black Myth: Wukong, se reportó que los desarrolladores se alejaron de Sweet Baby Inc. para evitar alterar la dirección creativa del juego, lo que les permitió enfocarse en la mitología china de manera más fiel y sin comprometer su visión artística original. Esta controversia ha reflejado una creciente tensión en la industria, donde algunos desarrolladores optan por rechazar agendas explícitas para mantener la autenticidad de sus productos.
Por otro lado, Dragon Age: Veilguard, el próximo lanzamiento de BioWare, ha generado escasas expectativas, y se han filtrado detalles sobre su desarrollo caótico. Al parecer, el juego ha sufrido múltiples reinicios y cambios de dirección, con un enfoque ambiguo entre la acción y el rol, lo que ha desconcertado a los fanáticos. Las filtraciones también indican que el juego carece de una visión clara, lo que ha llevado a una falta de entusiasmo generalizado. Esto se suma a las críticas hacia BioWare por priorizar aspectos inclusivos sobre la coherencia narrativa y la calidad general del producto.
Parece que algunas desarrolladoras no terminan de entender lo que el público masivo realmente quiere en sus juegos. En lugar de enfocarse en la jugabilidad, narrativa y originalidad, muchas se están dejando llevar por modas que, aunque pueden parecer modernas, inclusivas y bien intencionadas, están lejos de lo que los jugadores buscan. Estas tendencias, impulsadas por la «agenda woke» o la necesidad de alinearse con ciertas narrativas inclusivas, pueden parecer atractivas en la superficie, pero a menudo resultan en productos que no conectan con la audiencia.
Es importante destacar que recién en 2024 hemos visto cómo algunas desarrolladoras han comenzado a distanciarse de las consultoras «woke» que tanto han influido en la industria en los últimos años. Una de las más relevantes es Square Enix, que la última semana rompió relaciones con Sweet Baby Inc., tras ver cómo sus proyectos no alcanzaban las expectativas comerciales.
Esto plantea la pregunta: ¿serán las bajas ventas las que finalmente han hecho mella? Parece que las decisiones forzadas por modas actuales han terminado por desconectar a muchos estudios de su público, y este año marca un posible cambio de rumbo.
Parece que, al igual que en 2023, este 2024 será no solo del nicho, sino del mercado japonés, que todavía se mantiene ligeramente al margen de la cultura woke y la censura.

«Ligeramente» es la palabra clave, porque cada vez tiene más influencia aún en Japón. La cuestión es si eso va a hacer que se adapten bien para poder seguir vendiendo o se tiren a cualquiera como pasó por occidente, que sigue vendiendo, pero cada vez menos