Durante años, tal vez desde siempre, las adaptaciones de videojuegos al cine y la televisión han sido una mala broma, siempre serviciales a las modas del momento y, por supuesto, orientadas a obtener beneficios económicos sin importar la base de fans de la franquicia implicada.
Desde la película de Mario Bros de la década de los 90 hasta el caso más reciente que se me viene a la mente, como la fallida serie de Halo, todo ha sido un ejemplo perfecto de lo que sucede cuando se le da rienda suelta a los ejecutivos y personas que, sin haber visto el material original, en este caso, haber jugado a los juegos. Todo un desastre. Si no aciertan con la estética, fallan con el guion, la historia o los personajes. Incluso, adaptaciones o reinicios de antiguas series de televisión o películas desde los años 70 hasta ahora, han sido simplemente la visión de un grupo de personas que han insertado con descaro sus ideologías progresistas en productos que nada tenían que ver con eso…
Teniendo todo eso en cuenta, y con la gran cantidad de decepciones que he tenido en esta última década con todos estos productos, gracias a la bizarra cultura «woke», es que me puse a ver la serie de streaming de Fallout. Mis expectativas eran profundamente bajas, pero afortunadamente, parece haber habido una alineación de planetas en lo que respecta a la gente que produjo y sacó adelante esta nueva obra audiovisual, ya que puedo decir que he quedado más que satisfecho con el resultado final.
Vamos por partes…
¿De qué trata la serie?
Situada más de doscientos años en el futuro, en una versión alternativa de nuestro mundo, donde hubo una supuesta guerra nuclear, seremos testigos, a lo largo de ocho episodios, del viaje de Lucy, Maximus y el Ghoul, a traves del Yermo, lleno de carroñeros, mutantes y casi ninguna persona poca interesada, y más allá de él, en lo que será una experiencia, cómica, siniestra y brutal la vez. Cada uno de ellos con su propia agenda que, eventualmente, sé irá cruzando con la del otro.
Si bien la primera en aparecer es Lucy, los otros dos protagonistas, Maximus, un joven escudero de la Hermandad del Acero, y El Ghoul (Howard Cooper), son igualmente protagonistas. Abro paréntesis. Me inclino principalmente por el Ghoul, maravillosamente interpretado por Walton Goggins, cuyo trabajo siempre es impecable. Cierro paréntesis. Estos tres personajes tienen sus propios arcos, que se irán cruzando e interconectando entre sí en el yermo, que no es nada más que una versión alternativa de nuestro mundo, doscientos años en el futuro, tras una guerra nuclear. Durante su viaje, cada uno de ellos se cruzará con diferentes personajes y situaciones que deberán resolver, de una forma u otra, para lograr sus objetivos personales, los cuales son egoístas y suelen terminar en situaciones violentas, las cuales no escasean en la serie y no están para nada censuradas, como debe ser. Todo esto está acompañado de una puesta en escena muy bien trabajada, llena de guiños y Easter eggs para los fanáticos.
Pero no todo es perfecto en la serie. Muchos de los diseños se inspiran en la etapa más moderna de la saga, llevada a cabo por Bethesda, como Fallout 4 y Fallout 76, que es más colorida y menos depresiva de lo que debería ser, si tenemos en cuenta el origen de la saga… Aunque debo reconocer que han adaptado excelente ese aire propio, retrofuturista/Sci-Fi/Postapocalíptico. El hecho de que esta serie sea canon y que no hayan entendido que a los fans más puristas no les gusta, por ejemplo, que hayan militarizado tanto a la Hermandad del Acero, facción importantísima dentro del lore, es algo que a los fans nos tiene algo crispados. Pese a ello, el resto de los episodios, arregla todos estos detallitos, volviendo la serie más oscura y siniestra conforma van avanzando, especialmente en los tres últimos. El guion, el reparto, la música, incluso gran parte de la dirección de fotografía y de actores están inteligentemente llevados. Lo que en un principio puede sentirse como una correcta adaptación de los últimos juegos de la saga, poco a poco se va oscureciendo y culmina con el oscuro y más crudo mundo y trasfondo que nos entregó aquel primer juego hace ya tantos años.
A todo ello, le sumamos la indispensable música de intérpretes y bandas como «So Doggone Lonesome» de Johnny Cash, «It’s A Man» de Betty Hutton o «Maybe» e «I Don’t Want to Set the World on Fire», ambos de The Ink Spots. Todas ellas colocadas acorde y, en ocasiones, hilarantemente en las situaciones correctas.
Conclusión sobre la serie y sus ocho episodios… En una época donde los estudios aún no entienden que «Go Woke, Go Broke» es una realidad, es un mimo y un respiro ver una serie que, si bien tiene su cuota de diversidad, no te la refriega en la cara ni hace tema de lo mismo. Es placentero ver una serie y darse cuenta de que sus creadores realmente querían contar una historia sobre la cual podemos pensar e ir desentrañando un misterio, que, dicho sea de paso, jamás se nos había develado directamente en los juegos. La serie comienza un poco por lo bajo y termina muy por lo alto, generando una gran expectativa, ya que si bien resuelve los misterios que presenta durante la misma, plantea otros nuevos que se resolverán mucho más adelante. Espero con ansias la segunda temporada y todo lo que pueda llegar a pasar.
Sin lugar a dudas, tal vez, la mejor y única buena y fiel adaptación de un videojuego a la pantalla de TV/Streaming en los últimos diez años.
Trailer Oficial:
https://www.youtube.com/watch?v=GExflKHU3VE

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