Análisis – None Shall Intrude PC – Steam

ChioChan Café Dragón
Soy una apasionada del aprendizaje a todo nivel, hago lo que me encanta y gracias a eso no tengo que trabajar de mala gana. Me fascina...

Hay juegos que entran por el gameplay, otros por la música y otros por la nostalgia. None Shall Intrude entra por el arte… y cuando te das cuenta, ya estás defendiendo tu territorio como si fueras el último dragón del mundo.

No es un juego que intente ser enorme, ni uno que quiera impresionarte con gráficos hiperrealistas. Lo que hace es algo mucho más interesante: construir una identidad visual fuerte, una mecánica clara y una experiencia roguelite directa, rápida y sorprendentemente adictiva.

Y lo mejor de todo: es uno de esos títulos que descubres casi por casualidad… y terminas recomendando.


Un poco de la desarrolladora

El estudio detrás del juego es Aeterna Ludi, un equipo poco convencional formado por perfiles diversos: desde un matemático y un ingeniero con décadas de experiencia, hasta artistas y un abogado con sentido del humor. (según ellos, más cercano a Lionel Hutz que a Atticus Finch… lo cual ya te dice el tipo de humor del estudio).

Esa mezcla se refleja en None Shall Intrude, un juego que no sigue tendencias, sino que apuesta por un diseño sólido, bien pensado y con identidad propia.

 


¿De qué trata None Shall Intrude?

El concepto es simple, pero funciona muy bien: eres un dragón… y nadie debe entrar.

El juego mezcla defensa de territorio con combate táctico en formato roguelite. Cada partida es diferente gracias a los encuentros generados proceduralmente, lo que significa que nunca estás defendiendo exactamente el mismo mapa.

Pero lo interesante es que no se siente como un roguelite agresivo o frustrante. Es más bien un roguelite accesible, directo y bastante cómodo para jugar en sesiones cortas.

Y eso, hoy en día, se agradece muchísimo.

 


Juegos a los que se parece

None Shall Intrude no copia directamente a nadie, pero sí toma inspiración clara de varios juegos:

  • Tiene ese aire táctico y oscuro que recuerda un poco a Darkest Dungeon (sobre todo por la estética y el tono del combate).
  • El sistema de progreso permanente se siente muy cercano a los roguelites modernos. (Gordian Quest, que aunque no es taaaaaaaan moderno, tiene esa esencia)
  • Y el diseño artístico hecho a mano le da una identidad visual muy marcada, algo que ya no es tan común.

No es un clon de nada. Es más bien una mezcla pequeña, bien pensada y con personalidad propia.


Primeras impresiones

Lo primero que me llamó la atención fue el arte. No fue el gameplay, no fue el sistema roguelite… fue el estilo visual.

Para mi sorpresa, el diseño está hecho completamente a mano, y eso se nota desde el primer momento. Los personajes tienen personalidad, el diseño general está súper alineado con la mecánica y el lore, y todo transmite una sensación bastante coherente.

Y eso es algo que valoro muchísimo: cuando el arte no está ahí solo para verse bonito, sino para reforzar lo que el juego quiere ser.


Experiencia de juego

Hay varias cosas que me sorprendieron mientras lo jugaba, y no todas eran lo que esperaba.

Primero, el tutorial. A mi parecer es un poco largo… pero al mismo tiempo se queda corto en algunas explicaciones importantes. Te enseña la mecánica de inhalar y exhalar (que literalmente te hace sentir en una clase de yoga o mindfulness), pero una vez que estás en combate te das cuenta de que puedes hacer combos y ataques que nunca te explicaron.

Y eso no es necesariamente algo malo, porque terminas aprendiendo por exploración y táctica pura.

Otra cosa que me pasó fue con los dragones. Al principio pensé —igual que mi comunidad mientras me veía en stream— que la skin del dragón era única, que estaría bueno generar microtransacciones para adquirir skins ….  Pero cuando avanzas te das cuenta de que, dependiendo del nivel, desbloqueas dragones con elementos diferentes, cada uno con pasivas y habilidades propias.

Eso cambia bastante la experiencia de juego.

 


Jugabilidad y mecánicas

El juego está planteado como un roguelite, pero no de esos que te castigan demasiado.

Cada vez que mueres, el progreso dentro de la historia se reinicia, sí… pero no pierdes todo. Tu nivel, las pasivas que conseguiste y las habilidades desbloqueadas se mantienen, lo que hace que cada nueva partida se sienta un poco más segura.

Además, los encuentros generados proceduralmente hacen que cada partida sea distinta. No estás repitiendo exactamente el mismo combate todo el tiempo. Eso sí, después de varias partidas el mapa empieza a sentirse familiar, y te entra esa sensación de “ok, quiero avanzar rápido al siguiente”.

No es aburrido, pero sí es predecible después de un tiempo.


Apartado sonoro (sorpresa total)

Hasta cierto punto yo pensaba que lo mejor del juego era el arte… pero no me esperaba que el sonido fuera tan bueno.

La música se intensifica en combate y se vuelve más suave en los momentos tranquilos, creando una atmósfera muy bien pensada. Y los efectos de sonido funcionan increíblemente bien: cada ataque realmente se siente pesado.

Hay un momento donde literalmente sientes que eres una fuerza de la naturaleza. Nada grita “jefe de incursión” como el sonido de la armadura rompiéndose cuando atacas, o las tranformaciones  de segunda fase de los héroes.

Y algo curioso: leyendo comentarios en Steam, este apartado no estaba tan trabajado cuando el juego salió. Así que se nota que el estudio escuchó a los jugadores y mejoró muchísimo el sonido con el tiempo.

Dato personal: hay un sonido que estoy segura que es de Darkest Dungeon y Banner Saga. Los noté inmediatamente. XD 


Interfaz y usabilidad

La interfaz no intenta ser compleja ni espectacular, y eso es exactamente lo que necesita.

Es clara, legible y funcional. No te confunde, no te llena la pantalla de información innecesaria y cumple perfectamente su función.

Y a veces eso vale más que una interfaz bonita.


Duración y ritmo del juego

None Shall Intrude no es un juego largo, y eso no es un defecto.

Es un título relativamente corto y casual que puedes completar entre 10 y 20 horas, dependiendo de cuánto explores y cuánto quieras perfeccionar tu progreso.

Y honestamente, funciona mejor así. Es uno de esos juegos que se disfrutan más en sesiones cortas que en maratones largas.


Conclusión

None Shall Intrude no intenta competir con los gigantes del género roguelite. Lo que hace es algo mucho más inteligente: ser pequeño, claro, directo y con identidad propia.

Su arte hecho a mano es lo que primero atrapa, su sistema de progresión es lo que hace que sigas jugando, y su apartado sonoro termina siendo la sorpresa que no esperabas.

No es un juego perfecto. El tutorial podría explicar mejor algunas cosas, el mapa empieza a sentirse familiar después de varias partidas y no es un título enorme. Pero aun así, tiene algo que muchos juegos grandes no tienen: personalidad.

Y eso, para mí, siempre vale más.

Una Apuesta Segura

Estamos hablando de un excelente título, puede que tenga algunas cosas a mejorar, pero definitivamente vale la pena incluso a precio completo.

Los juegos de este apartado tienen algo que destaca por sobre la media, y que sin dudas a los amantes del género consideramos que les encantará.

Superior al Promedio

Puntos destacados

core workout
body strenght
cardio workout

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Soy una apasionada del aprendizaje a todo nivel, hago lo que me encanta y gracias a eso no tengo que trabajar de mala gana. Me fascina descubrir nuevos mundos, recorrerlos y llenar mi inventario de recursos para la vida.
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