Desde pequeño me han cautivado los RPG; sin embargo, un género que abordé un tiempo antes y a través del cual llegué a los juegos de rol propiamente dichos fueron los Dungeon Crawler.
Todavía recuerdo (y rejuego) grandes clásicos del género, como Eye of the Beholder 1, 2 y 3, o Wizardry. Este cariño al género hizo que, pese a no ser mi predilecto, siga siendo top tier en cuanto a qué jugar cuando busco «joyitas nuevas». Y así, de la mano del desarrollador japonés Curry Croquette, llegó a mis manos Crescent Tower, de Amata Games y Curry Croquette, un maravilloso dungeon crawler moderno que emula ser de vieja escuela, y lo hace muy, pero muy bien.
En cuanto a la historia, esta ambientado en un mundo de fantasía cuasi heroica, llegamos a la ciudad de Mayirdoam, donde la misteriosa Crescent Tower aparece una vez, y por un breve tiempo, cada cincuenta años. Nadie sabe por qué sucede esto, pero se rumorea que, en lo más alto de la torre, se encuentran tesoros inimaginables, entre ellos una joya capaz de cumplir cualquier deseo. Esto ha atraído siempre a muchos aventureros curiosos y temerarios que, en su afán por conseguir dicha joya, se han adentrado una y otra vez —aunque sin éxito— en la misteriosa torre.

¿Seremos nosotros y nuestros aliados capaces de llegar a lo más alto de la torre y, en el camino, develar todos sus misterios?
Crescent Tower hace muchas, pero muchas cosas bien: desde su estética minimalista y retro, que me recordó a los juegos de Spectrum o Commodore 64, hasta su música que, si bien no fue creada exclusivamente para el juego, calza muy bien. La exploración es increíble, ya que la torre es enorme y está llena de recovecos, secretos y atajos por desbloquear que nos tendrán entretenidos y enganchados durante muchas horas.
La ciudad cuenta con todo lo que necesitamos para pertrecharnos antes del recorrido en la torre, y el diseño de los comerciantes y aldeanos, junto con la opción de poner un filtro estilo CRT, le da un aire pocas veces visto actualmente.
El combate es sencillo, pero lo suficientemente robusto como para que no se vuelva repetitivo. Y sí, combatiremos bastante, ya que una mecánica del juego es la de reespecializar la clase de nuestros personajes. ¿Qué personajes? Pues los que iremos reclutando a lo largo de la aventura, contando con 3 razas y 9 clases a elegir.
Dichas clases no solo cuentan con habilidades de combate, sino que también tienen —y esto me pareció genial— habilidades similares a las de los juegos de rol de mesa, con las cuales se puede interactuar con ciertos objetos y/u obstáculos en la torre. Esto hace que no solo pensemos en el armado de nuestro grupo en función del combate, sino también de la exploración. Tranquilos, que las habilidades aprendidas permanecen con el personaje aunque cambie de clase, muy similar, por no decir idéntico, a como sucede en Dragon Quest III.
Por último, me gustaría destacar dos puntos muy interesantes:
- El juego cuenta con dos modos: RETRO y MODERNO. En retro progresaremos algo más lentamente y en moderno más rápido, pero esto solo aplica a la velocidad con la que subimos de nivel; el desafío en la torre es el mismo.
- La gran cantidad de secretos y puntos de interés dentro de la torre es justamente lo que le vengo pidiendo hace tiempo a muchos juegos de estilo «retro». Crescent Tower me lo ha dado en cantidad.

Mi recorrido por la torre no ha sido fácil, pero sí placentero. Hacía tiempo que no jugaba un indie con tanto cariño y dedicación en representar aquello que jugué en mi infancia (y claro, también muchos otros jugadores en su momento, principalmente allá en Japón).
Si te gusta el género y te gusta lo retro, Crescent Tower es una apuesta segura. Además, su precio es muy accesible, sobre todo aquí en Argentina, donde los precios de los juegos suelen ser más elevados de lo que deberían… :S
Crescent Tower, el dungeon crawler en su estado más puro y absolutamente recomendado.

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